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  • Constantino Camargo

YA PARA QUE!



Me comentó alguien muy allegado que un amigo suyo había fallecido y que sus familiares habían tomado la decisión por temas de pandemia, de no hacer velación en funeraria y que se transmitiría la eucaristía por Facebook. ¿Hasta dónde ha llegado la tecnología? Una eucaristía de exequias por una red social me parecía un exabrupto y respetando las creencias recordé que a muchas de estas celebraciones a las que he asistido, en su gran mayoría siempre pasa un familiar a dar unas palabras donde siempre por lo doloroso del momento, están cargadas de sentimiento y emotividad.


Tristemente el difunto no las podrá escuchar, ¿Por qué no se las dijeron cuando podía escucharlas? ¿Ya para qué? Me pregunte; la respuesta no tardó mucho tiempo en llegar, pues para tomar conciencia ya hacer todo este tipo de homenajes y expresiones de afecto en vida. Es lógico que deseemos expresar lo que esa persona que ya no está con nosotros, haya aportado a nuestras vidas, la importancia de los momentos compartidos y que aprendamos que el segundo que ya pasó, no regresará jamás.


Como nos ha cambiado la vida, las costumbres y hasta las tradiciones. Acabamos de pasar uno de los diciembres más atípicos que se hayan visto, o por lo menos que yo recuerde, durante todo el año esperábamos que llegara el último mes del año para realizar los encuentros familiares, compartir con los amigos, los vecinos y sin embargo el pasado diciembre fue muy diferente en especial para quienes cumplimos con las recomendaciones de las autoridades. Hemos cambiado a tal punto que lo que tanto atacábamos, la tecnología es la que nos permite estar cerca pero sin abrazos, vernos pero sin estrechar la mano tan solo mirarnos en una casi cercanía a través de una pantalla, en muchas oportunidades podemos ver las lágrimas de emoción o nostalgia por estar tan cerca pero tan lejos.


Es cuando me doy cuenta que la inmediatez a veces tiene sentido, esto me lleva a entender por qué nuestra juventud lo quiere todo de manera casi inmediata, al instante como presionar una tecla del computador. ¿Para qué? Y cuando ya no estemos, entonces ¿ya para qué? Los mariachis, los discursos, las flores y demás detalles después de partir y no estemos aquí entonces para cuando ya no podamos o pueden escuchar.


Muchas de las cosas que pasan tienen un para que insistiendo que debemos ser cada día mejores seres humanos, mejores personas en todos los aspectos, desprendernos de aquellos defectos o falencias, dejar la maleta que cargamos con nuestros defectos logrando caminar más livianos dejando de lado todo aquello que no aporta, que no sume, que no construya. Pueda ser que no nos sorprenda una partida teniendo cosas pendientes pues, ya para que! Nada mejor que la paz interior que se refleje en todos y cada uno de nuestros actos, mañana puede ser demasiado tarde. Todas las demostraciones hagámoslas en vida, en vida.


Constantino Camargo.


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